El comercio marítimo global atraviesa una etapa de alta volatilidad. Las tarifas son erráticas, las rutas cambian sobre la marcha y las tensiones entre Estados Unidos y China están reconfigurando la logística internacional. Aunque el foco está en el Transpacífico, Colombia no queda al margen.
Nuevas tarifas y maniobras urgentes
Estados Unidos, a través de la Oficina del Representante Comercial (USTR), impuso nuevos gravámenes portuarios que ya han costado más de 40 millones de dólares a navieras como COSCO y OOCL. Estas tarifas afectan principalmente a buques construidos o operados por China que recalan en puertos estadounidenses.
En respuesta, China replicó la medida, anunciando nuevas normativas que entrarán en vigor el 14 de noviembre. Esto ha generado un efecto de “sillas musicales” en las rutas marítimas, obligando a las navieras a rediseñar sus operaciones.
- Navieras chinas, como COSCO y OOCL, están retirando buques construidos en China de los servicios directos hacia EE. UU. Para mantener el flujo comercial, están transbordando contenedores en puertos considerados neutrales, como Busan (Corea del Sur). Así, los cargamentos continúan su tránsito hacia Estados Unidos en embarcaciones no chinas, evitando quedar sujetas a los gravámenes estadounidenses.
- Por su parte, navieras occidentales —especialmente aquellas con buques registrados, construidos o operados bajo bandera estadounidense— están evitando recaladas en puertos chinos, como Ningbo, para no exponerse a las nuevas tarifas chinas que se aplicarán a partir del 14 de noviembre.
Normativas chinas que entran en vigor el 14 de noviembre
China aplicará dos medidas clave:
- Tarifas escalonadas para buques con vínculos estadounidenses (por propiedad, operación, construcción o bandera), que llegarán hasta 1.120 RMB (157 USD) por tonelada neta en 2028.
- • Obligación de reportar detalles del buque con siete días de antelación antes de arribar a puertos chinos.
Aunque pocos portacontenedores con bandera estadounidense recalan en China, cualquier embarcación parcialmente vinculada a EE. UU. podría verse afectada, lo que ha llevado a ajustes operativos en toda la red marítima global.

¿Qué significa esto para Colombia?
Las rutas entre China y México, así como las operaciones intra-asiáticas, también se verán impactadas. Esto podría alterar los flujos de carga que llegan a puertos colombianos como Buenaventura y Cartagena, especialmente en servicios que dependen de transbordos en Asia o que usan buques construidos en China.Navieras como Maersk, CMA CGM, MSC y Hapag Lloyd están reubicando embarcaciones fuera de las rutas hacia Norteamérica. Se estima que COSCO y OOCL asumirán aproximadamente la mitad de los 3.200 millones de dólares esperados en tarifas.
Fletes más caros, trazabilidad más difícil
Aunque las tarifas base no han aumentado oficialmente, los fletes ya se están encareciendo. ¿Por qué? Por los costos adicionales de tiempo, los transbordos forzados en puertos intermedios, y los retrasos operativos derivados de la incertidumbre en horarios y la práctica de blank sailings (cancelación de salidas programadas).
Esto complica la trazabilidad logística, ya que los itinerarios cambian con poca antelación y los sistemas de seguimiento enfrentan dificultades para actualizarse en tiempo real. Para los importadores colombianos, esto significa mayor riesgo de demoras, costos ocultos y renegociaciones contractuales.

¿Qué deben tener en cuenta los importadores colombianos?
Aunque las tarifas base no han aumentado oficialmente, los fletes ya están reflejando incrementos derivados de factores operativos: transbordos adicionales, tiempos extendidos de tránsito, cancelaciones de salidas (blank sailings) y dificultades en la trazabilidad logística por la incertidumbre en horarios y rutas.
Estos elementos están generando costos acumulativos que afectan la planificación y ejecución de los embarques. En este contexto, contar con un exportador que anticipe estos cambios, gestione rutas alternativas y mantenga comunicación proactiva marca una diferencia real.
Para los importadores colombianos, es clave estar informados y trabajar con aliados logísticos que comprendan la dinámica global y puedan adaptarse con agilidad. La coyuntura actual no solo exige reacción, sino visión estratégica.